Cuando la persona no puede explicarse: demencia, autismo y otras dificultades de comunicación
Hay personas que ante una emergencia no pueden decir su nombre, dónde viven ni qué les pasa: adultos mayores con demencia, personas con autismo, con una discapacidad intelectual o con afasia. Ahí la información que lleven encima hace el trabajo de la voz. Y, para quien las cuida, es un modo de ganar tranquilidad sin quitarles autonomía.
Más allá del diagnóstico: cómo es esa persona
Un diagnóstico dice poco sobre qué hacer en el momento. Lo que ayuda a un desconocido es información práctica sobre la persona. Pensá en estas preguntas:
- ¿Cómo se comunica? Habla poco, usa gestos, responde mejor con preguntas de sí o no, necesita tiempo para contestar.
- ¿Qué la altera? Ruidos fuertes, luces, el contacto físico, que le hablen varias personas a la vez, los cambios bruscos.
- ¿Qué la calma? Una voz baja, un objeto, un lugar, un nombre o una frase concreta.
- ¿Cómo reacciona al miedo? Puede huir, quedarse inmóvil, gritar o golpear. Avisarlo evita malentendidos con quien intenta ayudar o con la policía.
- ¿Cómo se llama y cómo prefiere que le digan? Un apodo puede ser el único nombre al que responde.
Lo que debe figurar sí o sí
- Que puede no poder decir su nombre o dónde vive, y que eso no es negarse a colaborar.
- A quién llamar primero, con el vínculo y un segundo contacto por si el primero no responde.
- Medicación y alergias, igual que en cualquier ficha: la comunicación limitada hace que no pueda avisarlas.
- Si hay riesgo de atragantamiento, convulsiones o desorientación.
El riesgo del extravío
En la demencia y en algunas personas con autismo, salir y no encontrar el camino de vuelta es un riesgo real y frecuente. Algunas ideas para reducirlo:
- Tené una foto reciente y una descripción (ropa habitual, altura, rasgos) lista para dar.
- Que lleve la identificación siempre en el mismo lugar, en algo que no se saque: pulsera, cosida en una prenda, en el bolsillo del abrigo de uso diario.
- Conocé sus rutas y los lugares a los que tiende a ir: las personas desorientadas suelen buscar sitios conocidos.
- Cuando alguien escanea el QR y envía su ubicación, el titular recibe el aviso al instante. Es una pista para encontrarla rápido, no un localizador continuo.
Si se pierde
- Buscá primero en el entorno inmediato durante unos minutos, pero no esperes horas para dar aviso.
- Llamá al 911 y pasá la descripción y la foto. En Argentina no hay que esperar 24 horas para denunciar una desaparición.
- Avisá a vecinos, comercios y conocidos cercanos con la foto.
Para quien ayuda a una persona así
Si encontrás a alguien desorientado: acercate despacio, hablale con calma y en frases cortas, no lo agarres ni lo apures, buscá si lleva una identificación, y llamá a emergencias si parece perdido, lastimado o asustado.
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Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. En una emergencia llamá al 107 (SAME) o al 911.